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19 de octubre de 2026

Prótesis de rodilla o cadera a los 80: ¿quién decide?

Escrito por Dr. Mauro Malisani, traumatólogo especialista en cadera y rodilla en Córdoba · M.P. 36146 · M.E. 18544

Una paciente mayor conversa con el médico en el consultorio, acompañada por su hija, que le toma la mano

Dos decisiones que le pertenecen al paciente: si operarse y con qué.

En el consultorio hay una escena que se repite. Llega un paciente de 85 o 90 años con dolor de rodilla o de cadera, acompañado por un hijo o una hija, que muchas veces ya tiene edad de ser paciente también. Le pregunto al paciente cómo camina, qué le duele, qué le gustaría volver a hacer… y contesta el hijo.

Son decisiones sobre el cuerpo de una persona que está sentada ahí, lúcida y con opinión propia. Y muchas veces las toma otra persona.

La edad no quita el derecho a decidir

Tener 88 años no lo convierte a uno en menor de edad. Si el paciente entiende lo que le explico, puede elegir, y la ley lo respalda. La familia acompaña, pregunta y ayuda, y eso es muy valioso. Pero acompañar no es decidir por el otro.

En este camino hay dos decisiones, y van en este orden.

Primera decisión: ¿operarse o no?

Es la más importante, y la tiene que tomar el paciente. Hay quienes, bien informados, prefieren no operarse, y está bien. Hay otros que quieren volver a caminar sin dolor y se encuentran con un "a esta edad, para qué".

Mi trabajo es explicar con claridad qué se gana, qué riesgos hay y qué pasa si no se opera. Con eso, el que decide es él o ella.

Además, el paciente que eligió operarse se recupera mejor. Hace la rehabilitación con más ganas, porque la cirugía es un proyecto suyo y no algo que le hicieron.

Segunda decisión: ¿qué prótesis?

Acá aparece la otra frase que más escucho: "Total, para los años que le quedan…"

“No por ser mayor hay que darle lo peor.”

Una persona sana de 80 años tiene por delante, en promedio, cerca de una década. Y en un paciente mayor, cada minuto de quirófano cuenta.

Un implante de buena calidad, con el instrumental completo y adecuado, permite una cirugía más ordenada y previsible. Eso significa menos tiempo operatorio: menos anestesia, menos sangrado y menos exposición. En pocas palabras, menos riesgo global para un cuerpo que tiene menos reservas que a los 50.

Lo que pasa después del quirófano

Los beneficios no terminan cuando termina la cirugía. Una operación más corta y prolija suele traer una recuperación más rápida y más segura:

  1. 1Se levanta y camina antes, y cada día que pasa en cama a esta edad cuenta.
  2. 2Tiene menos riesgo de complicaciones en los días y semanas siguientes.
  3. 3Recupera su independencia antes: vuelve a bañarse, vestirse e ir al baño solo.

Lo que gana la familia

En casi todas las familias hay alguien que se hace cargo del cuidado: lleva y trae, acompaña de noche, organiza los remedios, pide días en el trabajo. Muchas veces es ese mismo hijo o hija que vino a la consulta.

Una recuperación más rápida significa semanas menos de cuidado intensivo, menos horas de dedicación y menos carga mental para quien cuida. Cuanto antes el paciente vuelve a valerse por sí mismo, antes la familia vuelve a su rutina.

Elegir bien la prótesis no es un lujo. Es cuidar al paciente, y también a quien lo cuida.

Un mensaje para los hijos

Su papá o su mamá trabajó toda la vida. Si quiere volver a caminar sin dolor, con la mayor seguridad posible y recuperándose más rápido, lo mejor que pueden hacer es acompañarlo en esa decisión. Para él o ella vale la pena, y también para ustedes. (Y créanme: más vale ver a mamá caminando que heredar un poco más).

Algunas sugerencias para la consulta:

  1. 1Dejen que responda él o ella primero. Si se olvida de algo, lo completan después.
  2. 2Pregúntenle qué quiere, no solo qué le duele.
  3. 3Traigan las dudas de la familia. Las respondo con gusto, pero la última palabra es del paciente.

Cómo trabajo en el consultorio

Le hablo al paciente mirándolo a él. Primero vemos juntos si conviene operarse. Si decide que sí, le explico las opciones de prótesis, con sus ventajas y sus costos, en palabras simples y sin apuro. Después escucho a la familia. Y las decisiones las tomamos juntos, con el paciente en el centro.

¿Están pensando en una prótesis de cadera o de rodilla?

Si usted o alguien de su familia está pensando en una prótesis de cadera o de rodilla, lo espero en la consulta. Venga dispuesto a decidir.

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